Sillas infantiles: pequeños gestos que pueden evitar grandes daños

10 agosto 2026

Sillas infantiles: pequeños gestos que pueden evitar grandes daños

Sillas infantiles: pequeños gestos que pueden evitar grandes daños

Cuando viajamos con niños, solemos comprobar que llevamos agua, algún juguete, una chaqueta por si refresca o todo lo necesario para el camino. Pero antes de arrancar hay algo todavía más importante: mirar si la silla está bien colocada y si el pequeño va correctamente sujeto.

Puede parecernos algo evidente, pero las prisas hacen que a veces no ajustemos bien el arnés, dejemos al niño con el abrigo puesto o pensemos que no pasa nada porque el trayecto es muy corto.

Y precisamente ahí está uno de los errores más frecuentes: creer que, por ir cerca, podemos relajarnos.

Aunque sean solo cinco minutos

“Vamos aquí al lado”. “No hace falta, si no salimos de la ciudad”. “Por una vez no pasa nada”.

Son frases que todos hemos escuchado alguna vez. Sin embargo, una frenada brusca puede producirse nada más salir de casa. Por eso, la silla debe utilizarse siempre, desde el primer viaje del bebé al salir del hospital y sin importar la distancia que vayamos a recorrer.

Tampoco debemos llevar nunca al bebé en brazos ni compartir con él nuestro cinturón. Aunque pensemos que podríamos sujetarlo, ante un impacto es imposible retenerlo con la fuerza de los brazos.

¿Hasta cuándo tiene que utilizar silla?

Los menores que midan 135 centímetros o menos deben viajar obligatoriamente con un Sistema de Retención Infantil adecuado a su altura. Aun así, se aconseja continuar utilizándolo hasta los 150 centímetros, porque antes de alcanzar esa estatura el cinturón del coche puede no quedar bien colocado.

La referencia no debería ser que el niño diga que ya es mayor o que sus amigos han dejado de utilizar elevador. Lo importante es comprobar cómo le queda el cinturón: la banda superior debe pasar por la clavícula, sin rozarle el cuello, y la inferior debe apoyarse sobre la cadera, no sobre el abdomen.

En los asientos traseros, siempre que sea posible

Como norma general, los niños que necesitan silla deben viajar en los asientos traseros. Solo pueden hacerlo delante en algunos casos concretos: si el coche no tiene asientos traseros, si ya están ocupados por otros menores o si no caben todas las sillas necesarias.

Si, de manera excepcional, colocamos delante una silla orientada hacia atrás, habrá que desconectar el airbag frontal. Este punto es fundamental, porque el impacto del airbag contra la silla podría causar lesiones muy graves.

A contramarcha, sin prisa por darle la vuelta

Muchas familias se preguntan cuándo deben colocar al niño mirando hacia delante. En seguridad vial, la recomendación es clara: a contramarcha, todo el tiempo que permita la silla.

Los niños pequeños tienen la cabeza más grande y pesada en relación con su cuerpo, mientras que el cuello y la columna todavía son muy frágiles. Cuando viajan de espaldas al sentido de la marcha, la propia silla reparte mejor la fuerza de un posible impacto y protege especialmente esas zonas.

Aunque al principio pueda parecernos incómodo o pensemos que el niño lleva las piernas encogidas, no hay que tener prisa por cambiarlo de posición.

La silla está puesta, pero ¿está bien puesta?

No siempre es fácil instalar una silla infantil. Cada modelo tiene sus propias indicaciones y, aunque usemos ISOFIX, también podemos cometer errores.

Antes de salir, merece la pena dedicar unos segundos a comprobar:

  • Que la silla está bien anclada y no queda suelta.
  • Que el arnés no está retorcido.
  • Que las cintas quedan ajustadas al cuerpo, sin holguras.
  • Que el niño no lleva un abrigo demasiado grueso.
  • Que su cabeza no sobresale por encima del respaldo.
  • Que no hay mochilas, botellas u otros objetos sueltos en el coche.

El abrigo merece una mención especial. Cuando es muy acolchado, parece que el arnés está bien apretado, pero en realidad queda separado del cuerpo. Lo más seguro es quitarlo antes de abrochar al pequeño y, si hace frío, colocarle después una manta o el propio abrigo por encima.

ISOFIX también necesita una revisión

El sistema ISOFIX facilita mucho la instalación y ayuda a reducir errores, pero no se trata únicamente de enganchar la silla a los dos puntos inferiores.

Algunos modelos necesitan además una pata de apoyo que llega hasta el suelo del coche. Otros utilizan una correa llamada Top Tether, que se fija normalmente detrás del asiento. Este tercer punto evita que la silla rote en caso de impacto.

Como no todos los coches ni todas las sillas son iguales, lo mejor es consultar siempre las instrucciones del fabricante. Guardar el manual puede evitarnos muchas dudas cuando tengamos que mover la silla o instalarla en otro vehículo.

Cuidado con las sillas de segunda mano

Una silla que ha estado implicada en un accidente puede tener daños internos aunque por fuera parezca estar perfecta. Por eso, no deberíamos seguir utilizándola sin comprobar las indicaciones del fabricante.

También conviene tener cuidado al aceptar o comprar una silla de segunda mano si no sabemos con seguridad cuánto tiempo tiene, cómo se ha conservado o si ha sufrido algún golpe.

Ahorrar en este punto puede salir muy caro.

No se trata solo de evitar una multa

No utilizar la silla infantil o llevar al menor incorrectamente sujeto puede suponer una sanción de 200 euros y la retirada de cuatro puntos del permiso de conducir.

Pero, sinceramente, la multa es lo menos importante. Lo realmente grave son las consecuencias que puede tener una frenada o un accidente cuando el niño no va bien protegido.

En Autoescuelas El Pilar queremos insistir en una idea muy sencilla: llevar una silla infantil no es suficiente. Hay que elegirla de acuerdo con la altura del menor, instalarla correctamente y revisar el arnés en cada viaje.

Porque da igual si vamos a cruzar España o simplemente a dejar al niño en el colegio. Cuando se trata de su seguridad, no existen los trayectos demasiado cortos.

 

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